viernes, 7 de mayo de 2010

Ajedrez

La vida es como una partida de ajedrez en la que cada uno somos el rey de nuestro propio tablero. La gente que conocemos son las demás piezas. Dependiendo de lo importantes que sean para nosotros. Los peones son toda esa gente que conocemos pero que ni nos va ni nos viene. Las figuras son la gente que nos importa, en jererquía de afecto por su proximidad a nosotros.

Pero la vida también es como el ajedrez en otros aspectos. La vida es una batalla. Una batalla en la que si no te mueves con cuidado siempre vas a perder algunas de tus piezas. Preferíblemente los peones, pero siempre cae alguna figura.

Y aún más todavía, la vida es como el ajedrez. Porque al igual que en el juego, en la vida hay perdidas involuntarias, pero también hay pérdidas voluntarias, sacrificios. Sacrificios humanos. Hechos para lograr un objetivo mayor, un objetivo importante, a largo plazo. Un objetivo que haga que merezca la pena el sacrificio.

Pero, oh, amigos, la vida no es un juego y no sigue unas normas, ni unas pautas. La vida es aleatoria, llena de sinsentidos, llena de cosas desperdiciadas, llena, porqué no decirlo, de mierda.

Y todos, atrapados en la vida, cometemos acciones sin sentido. Acciones que no benefician nuestro juego final, acciones que no están respaldadas por ninguna estrategia.

Todas esas veces que tienes al peón en la séptima fila, ese peón al que podrías promocionar para que fuera tu reina. Todas esas veces que has dejado un caballo solo, en medio del campo, bajo el fuego cruzado de los alfiles enemigos. Todas esas veces que avanzas a los peones como si no hubiera mañana.

Y todas esas veces que has decidido proteger más a tu rey, protegiendo, en definitiva, tu propio culo. Justo las mismas veces que en vez de promocionar a ese peón en reina has refugiado al rey entre las torres. Las mismas veces que en vez de salir a cubrir al caballo solitario has dado la vuelta al rey para volver a la fila uno. Las mismas que has dejado a tus peones a merced de las figuras enemigas, para mantenerte protegido, a cubierto, seguro.

Vas repasando la lista de todas esas jugadas vacías, las que parecían seguras, las que no te han aportado nada. ¿Y que descubres? Que no sabías nada. Y que sigues sin saber nada. Que todo lo que creías es una mera ilusión. Que al que creías un caballo, no es más que un peón. Que al que creías un sesgado y traicionero alfil es una sólida y fiel torre. Que a la que creías tu reina es en realidad la del adversario. Que ese peón, si le das la oportunidad resulta ser tan útil como el más ágil de los caballos.

Y eso resulta ser la vida. Un caballo que sacrificas y no te apena, un peón al que le tienes demasiado cariño por cualquier tontería, un alfil de blancas que se mueve por negras, una torre que no acepta un enroque. Y en medio de todo eso, la verdad es que se pregunta uno ¿qué papel juego en esta partida? El Rey.

¿El Rey? Ja, tomadle el pelo a otro.

jueves, 6 de mayo de 2010

Victim of Changes y MACHETE



Me siento a escribir un post y me doy cuenta de que esto está muerto. He hecho ya dos posts de "voy a hacer tal y voy a hacer cual". Pero es absurdo. No puedo forzarme a escribir sin inspiración. En su momento me pareció buena idea lo de sacar material viejo, pero en el fondo era por que seguía de resaca (je) por lo de Sima de Rol.

Pero ha habido demasiado cambios últimamente para que esto sea lo mismo o para intentar hacer algo del estilo. Y además intentar hacer algo así sería un proyecto fracasado de antemano. Y tampoco se trata de eso, por mucho que me gusten los antihéroes.

Así que voy a declarar el estado de excepción. Toca cambio. Cambio de actitud. Y el hecho es que me suena haber dicho ya algo de esto. Pero ahora lo digo en serio. A partir de ahora ya no solo es que vaya a publicar cuando tenga algo que decir en vez de publicar con frecuencia para darle vidilla, no, ahora ya es que voy a publicar CUANDO ME SALGA DE LOS HUEVOS, con perdón por las mayúsculas, digo, por la expresión. Aunque eso signifique estar mucho tiempo sin escribir nada.

Hala, ya está. Punto. Que tampoco quiero que este sea otro de esos posts de 'ya está Nimendil poniendo excusas y haciendo planes'.



Y ahora, para no irnos de vacío vamos con un tema que siempre mola: MACHETE.

Ayer, con lo del cinco de mayo salió el nuevo trailer de la peli, con el nuevo reparto y todo.

Este video ya no está disponible debido a una infracción de copyright.


Sólo puedo decir una cosa. Esta película se convirtió en un clásico ya en el momento en que solo era uno de los trailers falsos de Grindhouse. Ahora, con el nuevo reparto la cosa va mejorando cada vez más y más y mucho tendrían que cagarla para que no fuese la hostia en verso. Yo por mi parte, ya le he hecho un hueco en mi estantería.

sábado, 17 de abril de 2010

Aterrizaje de emergencia

Para los que no se creían que piloto aviones rusos. Ahí me tenéis saliendo de mi Lavochkin después de un aterrizaje sobre la panza.


Los que conocéis mi cara, veréis que en efecto soy yo. Con mi chupa y mis vaqueros.

Bien, este post es sólo una advertencia, un preámbulo, porque voy a empezar a sacar imágenes y batallitas de mis peripecias en los simuladores de vuelo.

lunes, 5 de abril de 2010

Verdad y olvido

En el antiguo Egipto, cuando un faraón sucedía en el trono a otro que le cayese gordo, se borraba su nombre de los monumentos, se tachaba en las crónicas y estaba prohibido pronunciarlo en voz alta. A partir de ese momento se lo trataba como si no hubiera existido, y a sus actos, buenos o no, como si no fueran suyos.

Y sin embargo, todos estos esfuerzos eran en cierto modo bvanos, pues no se puede cambiar el pasado. Se puede enmascarar, se puede distorsionar, pero no cambiar.

A los jóvenes se les puede contar la versión que uno prefiera, con nombres borrados, con censura, con medias verdades. Pero siempre habrá alguien que recuerde. Alguien que sepa. Alguien que, decepcionado, mueva su cabeza con desaliento.

En el antiguo Egipto, si se hacía bien, en dos generaciones ya nadie recordaba al faraón caido en desgracia. En el siglo XXI, edad dorada de la comunicación, queda constancia de todo en la red. Y cuando algo está en la red está al alcance de todo el mundo. Ya no es necesario recordar la información, sino, simplemente, tener el enlace.

En el siglo XXI, intentar borrar a alguien de la historia es virtualmente imposible. Intentar hacer pasar ciertas falsedades como verdades es harto difícil. Especialmente si los internautas a los que intentas colarles la historia son los mismos que conocen la verdad.

Sin embargo, el ser humano no cambia. El hueso con el que el mono le partía el cráneo a su colega ha sido sustituido por una carabina semiautomática con mira telescópica y culata desmontable, pero el gesto simbólico de su uso es exactamente el mismo. Y así como en el antiguo Egipto el talante humana e infantilmente vengativo llevaba a los faraones a condenar al olvido a sus sucesores, ahora en el siglo XXI ese mismo talante lleva a ciertas personas a intentar hacer exactamente lo mismo.

Con una diferencia. En el antiguo Egipto, el miedo y la dificultad para el flujo de información aseguraban la efectividad del método, y con ello, el nuevo faraón era aclamado como un héroe.
En el siglo XXI, la impunidad que dan el anonimato y la distancia virtual y la facilidad para el tránsito de datos aseguran la ineficacia de esta práctica, y con ello, convierten al que la aplica en poco más que un necio pretencioso, objeto de la burla y el desprecio de los demás.


A todos aquellos que ocultáis la parte de las historias que no os gusta, aunque de este modo déis la espalda a vuestro propio pasado, os compadezco.

martes, 30 de marzo de 2010

Propósito de año nuevo

Queridos amigos, para celebrar el comienzo del año nuevo orco (que comienza cada luna llena porque siempre se les olvida llevar la cuenta) me he hecho unos propósitos.

Ya sabéis como va esto, se hace una lista con las cosas que te gustaría hacer, y las vas tachando según las vas haciendo. A final de año repasas la lista y te sientes orgulloso cuando ves todo tachado. Eso, o decides que la lista te puede servir para el año que viene ya que lo único que has tachado es "pedir las pizzas con extra de queso".

Yo soy un tío realista, ya lo sabéis. Vivo preparándome para la caída de la civilización y la guerra contra las máquinas mientras sueño con un mundo de magos y elfos, como cualquier ciudadano honrado y con los pies en la tierra. Así que mi lista de propósitos para el año nuevo orco es realista. Sólo tiene un punto.

La idea se me ocurrió haciendo limpieza de archivos. Os contaré un poco como me organizo para esto de los blogs. Tengo una carpeta grande, la nave nodriza, donde voy guardando imágenes curiosas y cosas a las que les veo potencial para escribir algo. Como antesala tengo otra carpeta, el compartimento estanco, donde aterriza el material nuevo y donde es clasificado. Dentro de la nave nodriza tengo otra carpeta, la de cosas preparadas, que son cosas que estoy escribiendo, borradores, imágenes que acompañan un post o que están listas para hacerlo. Y por último está la carpeta de cosas publicadas, donde está el material que ya he subido a la red, ya sean textos, imágenes o cualquier otra cosa.

La nave nodriza tenía antes de mi revisión un montón de basura. Megas y megas de cosas que no había por donde cogerlas. Pero también tenía muchas otras cosas curiosas. Y ahí surgió mi idea: dar salida a todas esas cosas.

Algunas llevaba guardándolas desde hace años y nunca me decidía a usarlas. Pero creo que es el momento. Así que voy a comenzar a sacar todo ese material. Algunas cosas será difícil integrarlas en un post coherente, pero se hará lo que se pueda.

Esto, además de interesante, a mí me conviene, ya que me permite publicar cosas con cierta asiduidad y así tener el blog cubierto con cosas que ya tenía medio pensadas y así no tengo que forzar tanto mi labor creativa.

Calculo yo que un mínimo de un post semanal me saldrá, así que iréis teniendo noticias mías con más frecuencia.

Esta misma semana, por ejemplo.



Por cierto, mi lista de proyectos tenía una posdata pequeñita: PONERME AL DÍA EN EL PUTO LECTOR DE FEEDS.

jueves, 25 de marzo de 2010

En el día más brillante, en la noche más oscura

En el post anterior, comentaba sobre mi personaje preferido de HIMYM. Hoy sigo con eso de los personajes preferidos.

Mi personaje preferido de las pelis de Millennium no es Lisbeth Salander. Ni mucho menos el pedante de Blombist. Ni ninguno de esos, porque a excepción de Lisbeth el resto de personajes son totalmente grises y anodinos.

En cualquier caso. Mi personaje preferido de las pelis de Millennium es el Linterna Verde del sector Suecia.


Jiji, jaja, Nimendil como lo partes.


Vale, pues ahora fijaos en otra cosa de esa captura. Hay una virgen. Una estatua de una virgen. ¡En un bar! Están locos estos suecos.


Y eso es todo por hoy. ¿Qué pasa? Después de dos megapost largos como fueron el de los roles y el de LA TARTA, tocaban un par de cosas ligeritas.

lunes, 22 de marzo de 2010

El castigador acecha

En todas las series corales, las que tratan sobre un grupo de personas, todos tenemos un personaje preferido. Los motivos por lo que nos gusta pueden ser muy variados, ya sea porque nos identificamos con el personaje o precisamente porque es antagónico a nosotros.

Da igual, siempre hay un personaje preferido.

En "Cómo conocí a vuestra madre" también pasa. Y de manera especial, ya que hay un personaje hecho para que a la gente le mole y repitan sus frases. Barney cae simpático en la serie, pero en serio, para la gente que intenta imatarle sólo tengo una palabra: LOSERS.

En cualquier caso, Barney no sería nunca mi personaje preferido de la serie. Pero tampoco son los otros, ni Marshall y Lili, ni Robin, ni por supuesto Ted. Ni siquiera el hombre desnudo.

Mi personaje preferido de "Cómo conocí a vuestra madre" es EL CASTIGADOR.


Jaja, jeje, que avispado, Nimendil.

Por cierto, sabéis esto de usar las siglas del título para acortar? Yo, como evito ver las series dobladas (gafas de pasta +3 a ser pedante) lo suelo decir en inglés. Pero en este caso nunca sé que hacer. CCAVM suena a asociación de repúblicas soviéticas. Pero es que HIMYM parece el título de algún muical gay (aunque no tan gay como GAY: El musical).

Vale, sé que no tiene mucha gracia, pero es que esto tampoco da para más. Hala, ahí queda eso.